<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3695688033489810905</id><updated>2012-02-01T12:01:33.881+01:00</updated><category term='1. Si el tiempo pasa'/><category term='4. De dos caminos'/><title type='text'>Nieblas en palabras</title><subtitle type='html'>Tan sólo me queda la desorientación de saber que camino entre las brumas de la sinrazón...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Dani MO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11076728417999173804</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://4.bp.blogspot.com/_zphSclTieCM/SxHC1Mlg_3I/AAAAAAAAAX8/dUfYfqHm8nc/S220/fotomostrar.asp.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3695688033489810905.post-5620435990207088214</id><published>2011-11-20T10:32:00.001+01:00</published><updated>2012-02-01T11:59:59.276+01:00</updated><title type='text'>EL ALMA DE LAS PIEDRAS</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Dedicado a &lt;a href="http://inenarrables.blogspot.com/"&gt;Andreu &lt;/a&gt;por sus &lt;a href="http://inenarrables.blogspot.com/2011/11/una-pregunta.html"&gt;preguntas&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los hombres mueren porque tienenalma. Las rocas no mueren.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Conviérteme en roca, pues.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No, aún mejor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Las osadas ventanas de mi almaresplandecían empañadas, translúcidas, casi taciturnas. Una de ellas llorabalágrimas condensadas de un calor demasiado intenso en el exterior. Sin poderalcanzarlas mi dedo dibujaba su recorrido desde este lado. Sinuosa y triste descendíapor la improvisada mejilla de frío casi metálico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;A mi espalda, desprotegida y confiada,una mano alzada sujetaba, como si de Zeus se tratase, un puñal que parecíaposeer luz propia. En el hogar tan solo crepitaban los latidos de un perromuerto junto al fuego apagado de ascuas tenebrosas y cenizas. Baída la bóvedaapenas se iluminaba como un cielo moteado en el que imaginar dioses y fantasmas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Llegas tarde.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No suelo hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;La mano descendió rápidamenteatravesando mi cuerpo y quedando clavado el puñal en mi espalda. El fuertegolpe destrozó el brillante vidrio que, convertido en arena, se dejaría llevar convida propia por el viento. Ambos miramos con tristeza el hueco de la ventanaque dejaba entrar ahora un desapacible frío otoñal acompañado de hojas amarillentasy la promesa de terminar en helada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Nos saludamos con la mirada propiade unos desconocidos por el paso del tiempo. Me interné en la casa a por unascopas mientras ella se acercaba casi como si se deslizase hacia la mesa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Siempre traigo vino –Dijo mientrasdescorchaba con sutil pericia una botella de color&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;sanguíneo que rápidamente invadióde aroma la desnaturalizada atmósfera de la habitación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Te he dicho que llegas tarde.–Insistí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Y te contesté ya.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Sirvió dos copas. Tinto, fuerte. Lafiereza del alcohol contaminaba la estancia, tomando un matiz inconsciente quehacía tambalear peligrosamente sus muros de papel mojado de vino. Me levantécomo pude luchando contra los temblores del suelo y sujeté la primera pared ala que logré llegar. Ella parecía divertida ante mi alarma. En silencio y conuna sonrisa en los labios volvió a llenar mi copa y acercármela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Toma otra. Te sentará bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;No podía soltar la pared, si lohacía sepultaría nuestros cuerpos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Me dejarás rezar?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No, no lo haré –contestóimplacable- Toma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;No podía soltar las paredes. Nopodía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Toma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Ella me miraba casi con fiereza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Solté como pude el temblorosotabique y guiado por ella regresamos a la mesa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Los árboles se mecíanapesadumbrados bajo la fuerza del viento. La antorcha se distinguía claramenteen esa enrarecida oscuridad. El edificio comenzaba a respirar, se dilatabahaciendo resquebrajar su esqueleto bajo la fiereza de los rayos del sol que despuntabanen un horizonte desconocido y lejano.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sale el sol. –Suspiré como pude.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Eso crees?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Nos levantamos y fuimos escalerasabajo. Sus pasos golpeaban sobre el terrazo de los Peldaños y los hacía sonarcomo si estos fuesen de madera hueca. El zaguán era ahora largo como una nochede insomnio, difícil de vivir, imposible de engañar. La puerta se deslizó a supaso sobre las bisagras empujadas por un aliento invisible. Su silueta de mujerera terriblemente atrayente, como el fantasma de una mujer desnuda que seduce entanto que mujer y hechiza con su misterio en tanto que espectro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Anochecía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Recuerdas nuestro trato?–preguntó firmemente mientras caminábamos uno al lado del otro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Asentí con la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Los arboles nos seguían mientrastratábamos de atravesar aquel bosque. La sala, llena de libros, se nos mostrabaeterna. Cuando por fin terminamos de caminar nos encontrábamos en una pequeñasala hipóstila en la que desde el centro era imposible ver el exterior. Elaislamiento era total. Aquella frialdad de columnas bien podría pertenecer aotro mundo y, sin embargo, algo hizo que me percatara de que aquello era…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-… El principio… -musité.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Veo que te es familiar este sitio–sonrió.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Volvimos a sentarnos uno frente alotro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Vino? – ofreció mientras yallenaba dos copas que se habían materializado. Tomé la que me aproximaba ydubitativo di un trago. –Tranquilo, no temblarán estas columnas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;El silencio se extendía entrenosotros. Hacía demasiado tiempo que no nos veíamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Siempre escribes en sueños? –preguntó.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sí, supongo que sí. Escribo cuandodebería estar soñando por lo que se podría decir que escribo en sueños.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Estás escribiendo ahora?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No lo sé, contéstame tú. ¿Estoysoñando?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Comenzó a reír fríamente. Sus ojosadquirieron un tono aún más azulado, casi cristalino. El mar batía en suretina. La espuma se alzaba victoriosa del choque de las olas que hacían gritara los átomos del agua su deseo de volatilizarse. Los buques naufragabaninmisericordemente como destinados a nacer para inevitablemente perecer deaquel modo. Me ahogaba mientras sentía que el salitre quemaba mi garganta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Por qué hoy?- pregunté condisimulada curiosidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Ya he cumplido mi parte del tratoy veo que tú también. Tan sólo quería preguntar si valió la pena… pero por elestado en que te encontré…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;La miré fríamente y me respondiódel mismo modo. Sabía que era una victoria que me era negada por lo quefinalmente cerré los ojos y agaché la cabeza. En esas horas de la noche elorgullo cabalga pronto pero se agota demasiado rápido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sin distinguir el día de la noche…Espero que al menos a ti sí te sirviera…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Por un momento me pareció verbrillar una lágrima que se deslizaba por su mejilla. No pude dejar de imaginarque aquel elixir que se perdía en la evaporación era sangre trasparente.Durante un instante la laceración de un dolor sangrante pudo hacerse patente ensus rasgos pétreos y se derramaba como una copa de vino en una mano temblorosa…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sí. Me diste algo muy valioso, nopodía desaprovecharlo. En cambio a ti… - aquel deje despectivo me golpeó -Nopodía negarme hacerte aquel trato. Mentiría si digo que lo siento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Qué hiciste con ella?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Te he dicho que aprovecharla.¿Crees que en ti habría servido de algo más?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;No supe que contestar. Tampocosabía bien qué preguntar, pese a que había miles de dudas a las que hacerfrente. Poco a poco la sala parecía haber perdido altura como si se hubieseencogido e invitase a una conversación íntima.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Vivió mi vida? –aventuré.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Cómo?- preguntó casisobresaltada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Preguntaba si vivió &lt;i&gt;él &lt;/i&gt;mivida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Al parecer mis suposiciones habíansido ciertas. Se levantó y comenzó a pasear entre las columnas como si jugaseentre los árboles de un bosque en primavera. No pude seguirla con la mirada yquedé como abandonado sentado junto a mi copa de vino. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Quizá una hora después apareciómucho más serena.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Él no vivió tu vida tan sólo viviócon tu alma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Por qué la necesitaba?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-El hombre nace y muere. Él semoría…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Asentí levemente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Y ahora?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;No podía negarme preguntar ahoraque al fin comenzaba a saber la causa de aquel trato.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Ella sonrió levemente, con tristezay la mirada perdida en pensamientos melancólicos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Una mirada demasiado anciana,propia de alguien que ha vivido eternidades de sufrimiento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Ha envejecido… y finalmente… -ycomenzó a llorar desconsoladamente. Sus lágrimas caían sobre el vino haciendonacer ondas que palpitaban en la copa. Recordaba a un corazón, al menos parecíaun ser vivo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sabías que eso pasaría…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Ya había descubierto porquenecesitaba mi alma. Enamorada… porque estaba enamorada… Al menos había servidopara algo. En cambio mi vida… Demasiados días… demasiadas noches… Ahora almenos estaba de nuevo en el comienzo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Te envenenaste y también envenenasteal perro. Pero tú no podías morir, él sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Una pena… me caía bien aquelperro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sí, a mi también. –contestótristemente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Nos volvimos a alzar de la mesa ysalimos de aquella sala. Volvimos a atravesar el bosque de libros, subimos lasescaleras y llegamos a la habitación que aún, aunque imperceptiblemente, setambaleaba ante la fiereza del alcohol.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Has sido la única persona que haaceptado una vida sin alma para no morir nunca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No es un gran honor…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Al menos enséñame tu obra. Unaeternidad dedicada a tu musa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;Fui al estudio lentamente y extrajede un pequeño archivador un cuaderno amarillento y desgajado. Regresé y se lotendí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;La observé pasar las páginas enblanco una a una. Hasta que finalmente comenzó a reír crudamente y agitó ellibro como esperando que las palabras empezaran a caer de su lecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Las piedras no mueren pero tampocoescriben poesías. –contestó risueña.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Ahora lo comprendo…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-¿Ves? Fuiste tú el que llegótarde.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-Sí, quizá sí… Muerte ¿me dejarás rezar?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 200%;"&gt;-No, no lo haré.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3695688033489810905-5620435990207088214?l=nieblasenpalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/feeds/5620435990207088214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2011/11/el-alma-de-las-piedras.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/5620435990207088214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/5620435990207088214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2011/11/el-alma-de-las-piedras.html' title='EL ALMA DE LAS PIEDRAS'/><author><name>Dani MO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11076728417999173804</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://4.bp.blogspot.com/_zphSclTieCM/SxHC1Mlg_3I/AAAAAAAAAX8/dUfYfqHm8nc/S220/fotomostrar.asp.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3695688033489810905.post-3311020894244383727</id><published>2010-01-16T21:45:00.001+01:00</published><updated>2010-01-16T21:45:58.341+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='4. De dos caminos'/><title type='text'>De dos caminos</title><content type='html'>Las palabras discurrían en un eterno meandro. El temor a la desembocadura, pero la desembocadura es el mar y eso sólo ya basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un paisaje gris, sabor metal. Huesos que resuenan sobre el suelo de relatos de Bécquer, arpas que permanecen mudas... Quizá aquello fuese la muerte, o el olvido, o la no-existencia por lo que nunca dejaría de vivir o de ser recordado. La nada, quizá. No era frío lo que atenazaba los músculos y entristecía el alma, era melancolía injustificada, la nostalgia de un pasado que nunca había vivido y que por ello nunca deseara, bueno, a menos que no me conozca... Alma... sólo su susurro ya servía para destruirme... demasiadas filosofías y religiones, demasiadas versiones de una misma verdad que parecía no existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzaba por ser un final… Era raro, quizá, pensar que de nuevo estábamos en el mismo lugar. Una cafetería, a dos calles de la playa… Mismo sabor salino, misma sonrisa, un poco envejecida como habiendo dicho ya demasiadas palabras y dado demasiados besos… Qué recuerdos, cuánto tiempo. Dos besos en las mejillas, un siéntate y tómate algo conmigo, un qué tal estás. Allí la encontré de nuevo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón permanecían las cartas de amor que nunca llegaran a destino alguno, palabras que no supieron quien era el destinatario y que por ello desaparecieron como vestigios de un amor literalmente imposible. No lejos se hallaban los cuadros de artistas cuyas manos carecían del arte suficiente para plasmar el infinito clamor de sus obras. En ese paisaje sobresalían las arquitecturas imposibles que sólo existieron en la mente del artista, arquitecturas cuya única realidad era el boceto primario sobre un periódico. Esculturas dinámicas que se movían como autómatas de un eterno querer y no poder lanzar el disco...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historias, quimeras, llamas y hielos de hombre, toda una lucha de opuestos que nunca quisieron serlos. Juego de niños entre titanes y dioses olímpicos. No sabía dónde estaba, mi intangible cuerpo sentía frío, humedad, un fuerte olor a tierra. Yo estaba lejos. Poeta y Soñador sentía la brisa despeinarlo, sentado en la metálica silla, saboreando un café demasiado caliente, una mirada que caía como lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba guapa como nunca, como siempre. Nunca había entendido las ondas de su cabello, olas en un mar de espuma que no pretendían ser agua ni aire. Sabía, al menos imaginaba, que debía saber a tierra, a fuego. Me derretía pensar en ella: metáfora fácil, real, directa, caliente y ardiente como su cuerpo. Cómo decir que en sueños pinté tu cuerpo con la sangre que de tensión pretendía matarme y, sabiendo quién eras, tu ausencia me derrumbaba, a la mañana, sin siquiera preguntar a la noche qué vio, qué no quiso ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una conversación fluida, con la melancolía típica de los desconocidos por el paso del tiempo. Cómo decir que desde entonces mil veces deseé encontrarte, cómo decir que he soñado mi cuerpo entre tus muslos, empujando, escalando, deseando llegar a un límite, el que fuese: el cansancio, el desmayarme en una atmósfera de fuerte olor a sudor y gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá la conversación no terminara nunca. Intento imaginar que no hay nada, que no siento nada por ella, pero intentarlo es como describir un beso sabiendo de antemano que el lenguaje es demasiado imperfecto para conseguirlo y, pese a ello, intentarlo. Intentarlo y morir de amor, intentarlo y agotar el alma como musa caprichosa que juega con su inexistencia a torturar al escritor. No podía más que pensar en tu sonrisa triste. Añoro esas risas, esas palabras despreocupadas. Me rondaba una pregunta ¿Cuándo murió Poeta y Soñador?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuerpo llamaba desde lo oscuro. Allí se hallaba, tratando de descubrir qué era aquello, por qué había deseado ir, por qué no podría volver, por qué todo me sabía a intenso desaliento, qué era aquel sabor que aún persistía en mis labios como una antigua ruina griega cuyos cimientos son la única luz sobre la tierra que aún persiste de su estremecedora escultórica y poesía. Todo eran preguntas en un mundo lleno de respuestas cada cual más ilógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé por entre desechos humanos, frutos olvidados de guerras que para deshonra del hombre fue mejor dejar atrás. Un camino de eternas reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me interné entre bosques de libros que, semiocultos en su propia pasividad, se susurraban entre ellos palabras que ya habían sido dichas, hace tiempo, cuando alguien creyó ver entre versos y prosas algo de arte. Sobre una de las columnas de libros descansaba un panfleto publicitario en el que se regalaba la felicidad comprando no sé qué producto: vida fácil, sueño fácil. Quizá alguien lo creyera y aún permanezca en su casa ese objeto, o lo que fuese, abandonado y desgastado junto a su perpetua promesa de felicidad. Una ingenuidad terriblemente atrayente pero, a fin de cuentas, una ingenuidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susurro de libros colaboraba junto con la brisa de nostalgia a crear un espacio atemporal y absurdo que me hablaba del dinámico azul, del Medievo, de sueños de princesas que no necesitan ayudas de ningún príncipe, que el dragón es su amante y no quiere saber nada de ranas... Todo remitía al Mediterráneo: ese perfume que sólo a esa tierra de sol ardiente, con su amenaza desértica y su edén añorado le pertenece. Todo se convertía en sueños y recuerdos adolescentes en la línea desdibujada del océano disfrutando de los rizos marinos del Titán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre ese mar de objetos olvidados, muertos e inexistentes pude encontrar aquella parte de mí mismo que perdí hace tiempo, esa parte que con las prisas de este mundo mecánico y frágil quizá me dejase olvidada en algún sitio, esa parte que tal vez se la llevó el viento y ve tú a saber como pudo llegar a este lugar de incompresible verdad. Quizá fuese la inocencia ignorante del niño ajeno a la responsabilidad, o la musa de palabra mudas que nunca supe si existía y que quizá siempre haya estado a mi lado y no supe verla. Las cosas cercanas siempre permanecen tras el telón de un teatro deseando el primer aplauso que valore su poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sé que perdí un beso. Sé que perdí la poesía, que la arriesgué jugando al filo, que la subasté, la cansé y me olvidó. Sé que perdí muchas cosas, quizá me perdí y no supe volver. Quizá los sueños nos llevan lejos y no vemos el camino y no sabemos qué andar. Pero ante todo perdí tu beso. Me contenté con el recuerdo, con la fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo me recordaba a un pasado lejano ahora, ahora que lo veía desde tan lejos. Es la infancia del poeta contar los granos de una playa de sol y polvo de estrellas, y es su muerte añorarlo desde la distancia temporal. Había deseado conocerlo todo: la curiosidad está mal pagada, la ignorancia es demasiado débil, los sueños se pagan caros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hastiado, lleno de rabia, quemé todos los libros de mi sangre coagulada, rodeado del fuego luz de poéticos retazos de sueños. No buscaba la redención recorriendo el limbo desde el infierno por el purgatorio a la salvación, nunca leí a Dante, nunca me guió ningún Virgilio hacia un destino digno y celestial. Quemaba los libros de mi propio no-lugar donde no existía otro objetivo que el de encontrar algo que en el fondo de mi alma quizá supiese qué era. Negras y blancas cenizas se levantaron y gritaron miles de epitafios, en miles de lenguas nunca habladas, extintas, mudas y crueles, en miles de voces que sólo existieron en los indemnes pastos de Morfeo. Era una realidad estéril quizá adaptada a la propia locura de poeta que como hombre lobo llora a la luna llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirar atrás era no encontrar esas calles que viviese desde una ventana, iluminando mis ojos de fragancia anaranjada de farolas. El romanticismo de la calle desde mi soledad, escuchar el suspiro incesante y casi onírico de un Titán casi olvidado: la distancia, el tiempo... El amor prohibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proseguí mi camino comprendiendo que aquello no era más que algo que ya había vivido, o quizá lo fuese todo, todo lo ya vivido. No pude más que sentirme abrumado y murmurar qué extraño era todo. Me recordaba a una noche en la que la luna no existe y la inspiración muere para retornar a nacer de sus cenizas. Que la luna es blanca y dulce y fiel y no quema, pero su voz es lejana y el ruido de los motores y los gritos no dejan escucharla siempre que se la desea... Las cenizas aúllan demasiado alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La playa quemaba bajo mis pies. Decidimos dar una vuelta, caminar pasos ya dados, recordar… Nos llevarían lejos los granos de arena, nos sepultarían, moriríamos, fosilizaríamos y nos perpetuaríamos en fantasías y naderías, delirios que invento sobre la marcha. Bañarnos en el grito de las sirenas que gráciles jugueteaban a la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en ese mundo en el que me encontraba no había ruido, sólo un crudo silencio y, ahora que no existían libros como recuerdo de una apoteosis poética que nunca había llegado a sentir, ni siquiera su sabor a sal imaginado me acercaban a una costa próxima y lejana al mismo tiempo. Incluso en ese mundo en el que me encontraba era difícil creer en Amor aún cuando su caricia se siente pura y es suave, incluso cuando parece no mentir. Es muy fácil decir que uno no cree en las hadas incluso arriesgándose a que sí las haya y reducir con la voz tosca una de ellas a una flor marchita...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al final de la playa. Se hacía de noche pero no importaba. Ella brillaba más que los reflejos de la luna sobre el mar. Ella era el Mar. Lo era todo. Siquiera hizo falta decir nada. Se sentaron sobre la arena, queriendo morir en la eternidad, convertirse en conchas que nadie encontrara y que permanecieran allí siempre. Pero ya no había conchas en la playa, hacía tiempo que no quedaba ninguna. La noche transcurría lenta, suave. Decir que no hizo frío, que la brisa fue fiel, que no me entrelacé en su cuerpo más que con sus manos, rodeados de la oscuridad de la luz de su cuerpo. Sin más, sin mirarnos ni siquiera a los ojos: ellos no nos dirían nada que quisiésemos saber. Apoyada en un costado. Toda la noche sin dormir, mirando el incierto infinito, el horizonte marino confundido con la cúpula azur, contraste con la certeza de que llegaría el sol. Y que no me despertaría y olvidaría preguntar tu nombre, que ya lo conozco y me encanta pero sabiendo que esa noche no existía. Que te echaría de menos de nuevo, porque habíamos estado en esa playa, una playa que no existía. Que tomamos un helado en la cafetería y ésta no existía. Que te amaba y no existíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, pues, continué caminado en soledad hasta que finalmente llegué ante una mesa alrededor de la cual había unas sillas. Me senté junto a mí mismo y comenzamos a charlar. Fue una discusión entretenida y fugaz de esas que da gusto tener pues son valiosas en tanto que efímeras. Mi yo se levantó, me entregó un sobre cerrado y se fue como quien da mala nuevas y teme caer enfermo de las lágrimas. Era un sobre negro, aterciopelado, serio, sobrio. Ya sabía que dentro encontraría una carta de letras blancas sobre papel carbón. Ya sabía que además encontraría pétalos marchitos que rápidamente tiraría al fuego ahora que se había materializado apacible, en paz, latente, con chispeante crepitar. Ya lo sabía porque yo mismo lo había escrito, hacía tiempo, en un juego de prosa poética que pretendía hacer pasar por correspondencia de muerte. Abrí el sobre y para mi alivio y desesperanza me encontré un papel amarillento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la mano, nuestros pasos recorrieron de nuevo la playa, dirección el olvido, la nada. De nuevo dos besos en las mejillas, lágrimas disimuladas por los dos, un hasta pronto que en realidad era un hasta nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí la carta que me había escrito a mí mismo. Mi final literario antes de la posteridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Arañando las últimas letras con sus ojos, deseando extraer de ellas su esencia, intentándolo todo, todo, todo... Había deseado morir, quizá por llegar conocer a qué sabe el veneno, cómo recorre su fuego el interior y todo se vuelve oscuro... Por estar realmente donde había estado desde aquel adiós a orillas del mar.&lt;br /&gt;Fin.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había suicidado, qué simple, qué curioso. Supongo que mis manos aún arrugarán con su fuerza pétrea y atenazada aquel panfleto publicitario. ¡Qué vida! ¡Qué muerte! ¡Cuánta quimera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca le di un beso, siquiera un beso…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3695688033489810905-3311020894244383727?l=nieblasenpalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/feeds/3311020894244383727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2010/01/de-dos-caminos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/3311020894244383727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/3311020894244383727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2010/01/de-dos-caminos.html' title='De dos caminos'/><author><name>Dani MO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11076728417999173804</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://4.bp.blogspot.com/_zphSclTieCM/SxHC1Mlg_3I/AAAAAAAAAX8/dUfYfqHm8nc/S220/fotomostrar.asp.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3695688033489810905.post-8106350588441314172</id><published>2009-07-16T01:09:00.004+02:00</published><updated>2009-12-03T13:40:57.863+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='1. Si el tiempo pasa'/><title type='text'>Si el tiempo pasa.</title><content type='html'>Cuando el tiempo llega y pasa y no existe...&lt;br /&gt;…y no existe el segundo ni la hora en que el tiempo no pase.&lt;br /&gt;Se me olvidó existir un instante.&lt;br /&gt;No recordé qué era y dejé de ser lo que sea que fuese.&lt;br /&gt;Vagamos perdidos en las redes en que picamos. Las mismas redes que tejimos y redes que colocamos en la trampa. Redes que nos atrapan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé pasar el tiempo, y dejé caer la trampa, y fui preso de ambos y ahora no recuerdo qué&lt;br /&gt;Pasa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3695688033489810905-8106350588441314172?l=nieblasenpalabras.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/feeds/8106350588441314172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2009/07/cuando-el-tiempo-llega-y-pasa-y-no.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/8106350588441314172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3695688033489810905/posts/default/8106350588441314172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nieblasenpalabras.blogspot.com/2009/07/cuando-el-tiempo-llega-y-pasa-y-no.html' title='Si el tiempo pasa.'/><author><name>Dani MO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11076728417999173804</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='25' src='http://4.bp.blogspot.com/_zphSclTieCM/SxHC1Mlg_3I/AAAAAAAAAX8/dUfYfqHm8nc/S220/fotomostrar.asp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
